Vila-Matas explica a Vila-Matas.

Ya antes había dicho lo del amigo que recomendó la lectura de Vila-Matas. También, del libro de regalo y de la impresión de leer al español. Como la experiencia fue grata y el $tiempo$ no ha dejado que lea más al escritor, buscando por Internet encontré unas cuántas cosas que fueron interesantes y eso es lo que vengo a compartir aquí.

Una novela de Philip Roth describe los inconvenientes de la fama y lo difícil que es ser un escritor de renombre. Causa curiosidad que viendo la página de facebook ENRIQUE VILA-MATAS Leyendo a Vila-Matas, se vean toda case de comentarios a la obra y al escritor, muchos pidiéndole que lea la novela que ellos escribieron, otros contándole que lo han buscado por toda Barcelona para saludarlo y pasarle algunos escritos para que les dé su opinión. Pero como no vamos a hablar de los problemas de la fama, vuelvo a lo que me trae a escribir ahora.

En ese grupo de Facebook, Vila-Matas dijo que iba a escoger unas citas, puestas en el MURO por miembros del grupo,  y que las explicaría. Escogería algunas y diría de dónde vienen y cuál era el sentido y etc. Interesante ejercicio, que mantendrá al escritor cercano a sus lectores. Bueno, les voy a copiar las citas que ha escogido y las explicaciones que ha dado. Son citas de Enrique Vila-Matas explicadas por Enrique Vila-Matas. Aquí vamos.

1. CITA:  “¿Cómo conseguir ser tan infinitamente pequeño que uno desapareciera del todo?” de Doctor Pasavento en la página de Vila-Matas

EXPLICACIÓN:

“Esta frase no habría sido posible sin un apunte de Kafka: “Dos posibilidades: hacerse infinitamente pequeño o serlo. Lo segundo es perfección, o sea, inactividad; lo primero inicio, o sea, acción”. Son unas palabras que encabezan mi libro de relatos Nunca voy al cine (1982). Son de una humildad clarividente. Suponiendo que olvidemos el estado de inmovilidad del muerto y vivamos, hemos de saber que a lo máximo a lo que podemos llegar es a ser infinitamente pequeños. Eso ya sería ser mucho. Puede que el doctor Pasavento aspirara a ser infinitamente pequeño, quizás para después poder desaparecer mejor. En los tiempos actuales, por otra parte, lo infinitamente pequeño se está revelando más interesante que lo grande, o lo importante. Eso sucede, al menos, en el terreno científico. Ya decía Lichtenberg que la tendencia del hombre a fijarse en las minucias ha llevado a grandes cosas”.

2. CITA: “Es el pintor de lo que pasa cuando parece que no pasa nada” de  Dublinesca

Pintura de Hammershøi

EXPLICACIÓN:

“El pintor es Hammershøi, que convierte sus interiores de mansiones en lugares de inquietud hipnótica. Podría estar a punto de suceder algo, pero en ese momento, como en la plaza que Georges Perec examina en Tentativa de agotar un lugar parisino, “no pasa nada”. Nosotros, ¿qué preferimos? ¿Qué todo siga así y no ocurra nada? O por el contrario, queremos que suceda algo. Hemos de saber que si pasa algo, habrá de afectarnos a nosotros. ¿Qué elegimos? Yo elijo que pase la pregunta de largo”.

3. CITA: “Licores fuertes/como metal fundido”, que decía Rimbaud, seguramente su escritor preferido”. de Dublinesca.

EXPLICACIÓN:

“Son versos del Rimbaud de Mala sangre (que ha musicado Patti Smith). Para mí, lo más memorable de esta pieza visionaria está en esta zona: “Heme aquí en la playa armoricana. Ya pueden iluminarse de noche las ciudades. Mi jornada ha concluido; dejo Europa. El aire marino quemará mis pulmones; me tostarán los climas remotos. Nadar, aplastar la hierba, cazar, fumar sobre todo; beber licores fuertes como metal fundido –como hacían esos caros antepasados

en torno de las hogueras”.

4. CITA: “Tomé un día en secreto la decisión de no prepararme para entrar en el mundo, sino para salir de él sin ser notado” de Doctor Pasavento.

EXPLICACIÓN:

“La frase contiene en estado puro el espíritu prudente de Jakob von Gunten, el aprendiz de mayordomo de la novela de Robert Walser. Mientras se prepara en el Instituto Benjamenta para ser el día de mañana un perfecto cero a la izquierda, Jakob va proyectando –gran amante de las “despedidas a la francesa”- su mutis por el foro, su discreta salida de todo escenario. Nada tranquiliza tanto como irse”.

5. CITA: “Era una mujer muy fea y eso precisamente me excitaba muchísimo” de París no se acaba nunca.

EXPLICACIÓN:

“Tenemos del amor una visión muy incompleta y quizás por eso lo mitificamos tanto, olvidándonos de su ángulo ‘feo’, que es el que le da en realidad pleno sentido”.

6. CITA: “Sólo hay poesía en los abandonos.” de El mal de Montano

EXPLICACIÓN:

“Sin duda, un juego de palabras privado acerca de uno de mis poemas preferidos, Poetry of Departures (Poesía de los Abandonos), de Philip Larkin: ‘Oyes alguna vez, de quinta mano, / a modo de epitafio: / Mandó todo al diablo / y se largó sin más…’”

EL POEMA:

‘Oyes alguna vez, de quinta mano, /a modo de epitafio: / mandó todo al diablo / y se largó sin más, / y siempre sonará la voz segura / de que aprobamos este / audaz, purificante, / elemental impulso. // Todos aborrecemos el hogar, / tener que estar en él: / yo detesto mi cuarto, / sus trastos especialmente elegidos, / la bondad de los libros y la cama / y mi vida perfectamente en orden. / De modo que escuchar dejó a todos plantados / me ruboriza y me provoca…’

7. CITA: “Nada nos dice dónde nos encontramos y cada momento es un lugar donde nunca hemos estado” de Dublinesca.

EXPLICACIÓN:

La felicidad extraña de ser conscientes de que estamos perdidos. Y la fascinación de poder entrar a cada momento en algo nuevo.

8. CITA: ”[Benjamin, Walser] Son personajes que no han renunciado a su componente infantil, seguramente porque nunca fueron niños.” Dr. Pasavento

EXPLICACIÓN:

“Aunque a veces la enterramos, la infancia es la era de nuestra genialidad. Las primeras imágenes o recuerdos primeros de nuestras vidas constituyen en realidad un secreto capital férreo del espíritu. Bruno Schulz decía que esas imágenes le señalan al artista los límites de su capacidad creativa; todo el resto de su vida consiste en explorarlas, interpretarlas e intentar dominarlas”.

9. CITA : “Es muy grande Nueva York, pero quizá sí, quizá sea verdad que tienen razón los días laborables”, Dublinesca

EXPLICACIÓN:

Vila-Matas del Facebook

El “tienen razón los días la borales” es un guiño a Lunes, poema de Jaime Gil de Biedma. En esta fase del libro creo recordar que Riba opta por contentarse con Dublín y renunciar a Nueva York, que es donde más le gustaría vivir. El resultado es divertido porque el Dublín de Riba -como el Dublín del Ulises de Joyce- se convierte en un día laborable. Quizás haya ciudades festivas, pero

Dublín tiene el encanto de los lunes.

EL POEMA:

Pero después de todo, no sabemos
si las cosas no son mejor así,
escasas a propósito… Quizá,
quizá tienen razón los días laborables.

Tú y yo en este lugar, en esta zona
de luz apenas, entre la oficina
y la noche que viene, no sabemos.
O quizá, simplemente, estamos fatigados.

Lunes. Gil de Biedma
10. CITA: “La vida es demasiado breve como para vivir el número suficiente de experiencias, es necesario robarlas” de Desde la ciudad nerviosa
EXPLICACIÓN:
“La frase, como se dice en el libro, es de Antonio Tabucchi. La incluí en el texto “Las que viajan leyendo”, una investigación sobre las mujeres que leen en los transportes públicos. Es imposible no conectar esa frase con mi cuento “La modestia”, de “Exploradores del abismo”, relato escrito muchos años después y que tal vez cerró mi saga de historias relacionadas con mi espionaje de lo que se oye en los transportes públicos”.
11. CITA: “Tomé un día en secreto la decisión de no prepararme para entrar en el mundo, sino para salir de él sin ser notado” de Doctor Pasavento.
EXPLICACIÓN:
“La frase contiene en estado puro el espíritu prudente de Jakob von Gunten, el aprendiz de mayordomo de la novela de Robert Walser. Mientras se prepara en el Instituto Benjamenta para ser el día de mañana un perfecto cero a la izquierda, Jakob va proyectando –gran amante de las “despedidas a la francesa”– su mutis por el foro, su discreta salida de todo escenario. Nada tranquiliza tanto como irse.”
12. CITA: “No sabía qué decirle. Me pareció que ya le había dicho demasiado diciéndole que era… yo” de Doctor Pasavento.
EXPLICACIÓN:
“Son unas palabras que me sorprenden y que me encantan porque no reconozco como mías. Si resultará que finalmente son mías, sólo viene a mi auxilio un a hermosa frase escrita por Brecht, es estribillo del primer poema que aparece en el Lesebuch für Städtebewohner: ‘¡Borra las huellas!'”

EL POEMA:

Libro de lectura para los habitantes de la ciudad

I

Sepárate de tus compañeros de tren
Anda a la mañana a la ciudad con tu campera abotonada
Busca un cuarto y cuando tus compañeros llamen
No abras, no, no abras la puerta
Sino
¡Borra las huellas!

Si te encuentras a tus padres en Hamburg u otro lugar
Pásalos, dobla en la esquina, no los reconozcas
Tápate la cara con el sombrero que ellos te regalaron
No muestres, no, no muestres tu cara
Sino
¡Borra las huellas!

¡Cómete esa carne que ahí está! ¡No ahorres!
Anda a cualquier casa, cuando llueve, y siéntate en una silla,
que ahí esté!
¡Pero no te quedes sentado! ¡Y no te olvides tu sombrero!
Yo te digo:
¡Borra las huellas!

Lo que digas, no lo digas dos veces
Encuentra tus pensamientos en otro: desmiéntelos
Quien su firma no ha dado, quien su imagen no ha dejado
Quien no estaba presente, quien no ha dicho nada
¡Como debe ser alcanzado!
¡Borra las huellas!

Cuidado cuando piensas en morir
Que ninguna tumba esté y revele, donde yaces
Con letra clara, que te señala
¡Y el año de tu muerte, que te condena
Otra vez:
¡Borra las huellas!

(Eso es lo que me dijeron)

Bertolt Brecht

13. CITA: “Sólo te queda resistir, no ser como aquellos que, a medida que la intensidad de su imaginación juvenil va decayendo, se acomodan a la realidad y se angustian el …resto de su vida”.  de París no se acaba nunca.

EXPLICACIÓN:

Sé que se puede narrar perfectamente la vida de una persona a través de la tensión contínua que se produce entre ese “acomodarse a la realidad” y ese negarse a hacerlo. En ninguno de los dos casos obramos bien. Acomodarse crea malestar para siempre. Pero lo contrario nos deja a merced de las represalias de la realidad. “¿No le parece terrible la realidad?” le preguntaron a poeta Gabriel Ferrater, el hombre más inteligente de Barcelona cuando yo tenía 20 años. Y Ferrater contestó: “Sí, ¿pero qué me dice de la irrealidad?”

14. CITA: “Vivo como un explorador. Cuanto más avanzo en la búsqueda del centro del laberinto, más me alejo de él. (…) Soy como un explorador que avanza hacia el vacío. Eso …es todo” de Bartleby y compañía.

EXPLICACIÓN:

“Pero ¿Qué es exactamente un explorador que avanza hacia el vacío? Todo menos alguien que recorre las calles heladas con el corazón aturdido por la tristeza”.

15. CITA: “Pero sería peor que a alguien le diera por encender las lámparas de mi existencia”. de Dublinesca.

EXPLICACIÓN:

“Observo que una rendija de luz se alarga en la penumbra, pero no basta la para guiar los pasos de mi existencia. No deseo, en todo caso, que se haga de día o que alguien encienda lámparas. Quiero permanecer así, a oscuras, como en la última página de aquel cuento que Filisberto Hernández tituló “Nadie encendía las lámparas”“.

Eso fue todo. Hay dos que no puse porque me dio flojera. Pero las pueden ver en página de Facebook. Cuando lleguen más, las pondré. Qué post tan jarto de hacer. Larguísimo, para que nadie lo mire. Si viene por acá amigo J.D., espero lo lea completo, cliquéando en todos los links.

Del oficio: precediendo en el tormento

 

He estado alejado no sólo de los blogs sino de la escritura en general. Aun cuando todo se torne en una continua excusa que refuerza la falta de ímpetu, tino o fluidez, debo decir que cada vez escribir en este espacio o en cualquier parte, toma un carácter más insípido, e inútil. Por momentos me sirve Nietzsche y me aboco a la escritura frenética de dos o tres relatos que no terminan de dejar convencidos a ninguno de mis pocos lectores. Siempre escucho que el tiempo que no escribes es para leer obsesivamente. Creo que eso se aplica en Escritores de verdad, para los amateurs todo momento de sequía, siempre es motivo de una angustia proporcional a la falta de palabras.

Los interludios donde las palabras faltan son precedidos por decepciones o frustraciones. Se escucha seguido que los bajones anímicos son más productivos para la imaginación, que lo que hagas tendrá más vísceras, más corazón. Lo cierto es, al menos para mí, que momentos de la adolescencia son propicios para el dolo de todo (piensen en Andrés Caicedo), para ser trascendentales en medio del auto engaño necesario para oponerse al bienestar familiar.

Pero cuando el inútil ejercicio del escritor (con minúscula) tiene un rasgo de mayor importancia, cuando se le ve como el medio ideal de subsistencia, las tristezas que ofrece el mundo, no siempre son cepas de genialidad sino lastres que ralentizan o pozos que estancan. Hay necesidad de estabilidad. Se requiere el tiempo para sentarse y teclear un rato, así nada sirva. También una actividad que ofrezca resultados, ya sean tangibles o monetarios, para espantar del lado la sensación de inutilidad. Una mujer (hombre, perro, oveja, dependiendo género y preferencias) que embeba de entusiasmo las levantadas y sea dispersión.

Será el mismo caso de cuando Kafka ansiaba ser carpintero antes que escritor. Necesitaba lo tangible sobre eso que le representaba tanto, pero devolvía tan poco. La técnica sobre la tecné. La mesa está como muestra de la uña y su golpe, cumple una función práctica; la hoja no es muestra de la imaginación y su esfuerzo; del mismo modo que soporta mis palabras, soporta una lista de mercado, un rayón infantil.

Quería escribir sobre un libro que estoy leyendo, recomendárselos para que lo hojearan sin grandes expectativas, no porque le falte carne sino porque es la vida de otro gran escritor. La lectura de biografías, me recuerda mucho a Sabato cuando dice aquello de aprender de los grandes que te precedieron en el tormento… ahora, cuando volvía a casa de mis clases matutinas (era profesor) y me quitaba el traje nuevo para ponerme la ropa vieja de escribir, la primera vaharada de sopa de tomate Campbell que ponía a calentar en la cocina de mi pequeño piso de Chicago  seguía evocando en mí la expectación de algo inminente, de una consumación casera y reconfortante, vehiculando algo que desde hacía no mucho había aprendido a calificar de “estremecimiento proustiano”.

Philip Roth en el Supermercado

Pocas semanas atrás tuve la oportunidad de hacer la corrección de un libro, aunque el tema no se acomodaba, ni de cerca, a lo que suelo considerar de mis intereses, si fue una tarea, que además de ventajas monetarias, dejó en mí recelo frente a los almacenes de grandes superficies. El autor consideraba que la venta tiene que hacerse de frente, afectuosamente, para que el negocio prospere, por lo que este tipo de establecimientos eran la antinomia por excelencia, y el no-lugar de quien se preciara de auto-respeto como comprador. Suelo ser influenciable, así que rehuí a todo sitio del que no conociera el nombre del tendero.

Pero, aun con mi evasión constante, terminé deambulando los fríos pasillos y cayendo en las fofas garras de una canasta (góndola) que supo ofrecerme decenas de libros. La mayor parte era basura, novelas estadounidenses de autores estadounidenses que vieron demasiada telenovela mejicana o buscan hacer casting para un Stephen King. Decaída la emoción inicial, puse más y más libros sobre el brazo que quedaba libre. Más por mecánica que esperanza, seguí sacándolos y como suele suceder, especialmente en los seres humanos, la desidia dio frutos.

Ante mí una portada verde-café, similar a un bosque cubista o quizás una montaña en erosión no sé, que tenía en recuadro negro y dentro, en letra cursiva Sentimiento del tiempo/La tierra prometida – Giussepe Ungaretti, pensé comprarlo para un amigo que disfruta ese autor, no lo hice, aunque no sé bien porqué, creo fue distracción. Cuando ya apartaba el libro para llevarlo, Philip Roth fue más importante, al contrario de Ungaretti nunca lo había leído, y la gente hablaba de lo bueno que era, del lenguaje aparentemente anodino al inicio de sus novelas y lo tedioso que resultaba arrancar la lectura “pero después se pone bueno” se excusaban, al fin y al cabo los del Nobel no podrían equivocarse tanto.

Así, que devolviendo a Ungaretti a la canasta de monstruos verdes, jóvenes asesinos y médicos especializados en comas profundos, metí a Roth en el bolsillo y puse todo en donde estaba. Pagué $5000 pesos en la caja (algo más de US$ 2 si es que tengo algún lector extranjero), por un buen libro, digo el adminículo, pues de la literatura hablaré cuando pueda escribir la reseña, o al menos cuando por el camino, no se me convierta en anecdotario. Bueno, espero los haga siquiera revisar las canastas.