EL DESAYUNO DE LOS CAMPEONES

DESAYUNOHace unos días me encontré con un amigo cuyo criterio en cuestiones de libros respeto mucho. Él me dijo, mostrándome los dedos de su mano, que había tres escritores de ciencia ficción que idolatraba: el primero era Philip K. Dick; el segundo, Cornell Woolrich, más conocido como William Irish; y el último, Kurt Vonnegut. He leído a Dick y comparto la admiración. De Woolrich, hasta ese momento oí hablar. De Vonnegut he leído dos novelas y, aunque ahí no se lo dije porque no había terminado esta novela, no creo que esté a la altura de un Dick, por ejemplo, o al menos yo no lo metería en mi top tres de nada.

La novela es divertida, hace sonreír y de vez en vez hasta puede uno caer en una carcajada corta. Más allá de que por partes la haya sentido un tanto inconsecuente y tediosa, más por la forma en la que están construidos los párrafos y por el exceso de polisíndenton que me exasperaba, disfruté mucho los argumentos de las novelas escritas (y no escritas) por Kilgore Trout, personaje que usa Philboyd Studge, para contar la historia.

Hay que sumarle que se torna interesante el modo en que Vonnegut parece hilar un montón de gags, más propios de un cine actualmente en desuso, para contar una historia con tintes de fábula para niños extraterrestres. La tierra, su funcionamiento y sus trivialidades, explicados con dibujos cada tantas párrafos para el deleite de unos niños de un mundo distante que, quizá un día cuando ya todo esto no sea más que ruina, encontrarán en El desayuno de los campeones un modo de entender muy bien qué clase de cosas pasaban con las personas que vivieron aquí.

Eso sí, es probable que se encuentren con una novela llena de digresiones, irrupciones y microrrelatos que a la vez que trastocan la línea argumental también nutren el relato central. Una novela genial y divertida que a mí, personalmente, no me gustó lo suficiente para poner en mi top tres de nada.

Y es que tengo un método de medir cuánto me gustó un libro: el número de subrayados que le haga… y en este, no tengo uno solo.

Vonnegut, Kurt. El desayuno de los campeones. Anagrama. 1999.

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