LA MÚSICA ROTA (Tres fragmentos)

I

        Apilar montones de mí, fragmentos de lo que quería ser. Armar un rompecabezas del que desconozco cuántas piezas faltan, en el que las fichas desaparecen entre las manos y es entonces la frustración y el yo no sé. El ruido de este bar en donde tomo solo, en donde la música suena y se quiebra. En donde también me siento solo; no hay lugar en el que quepas sin que laceres con tus aristas. La cerveza medio vacía y tú tan lejos, borrosa, difusa.

II

        Me gusta pensar que todo es por un algo que mi precariedad de sólo ser en el presente no me deja ver: destino. Me gusta creer que el crujido y su chirriar de metal que anticipa el derrumbe es la música que le falta a mi historia. La banda sonora de un apocalipsis que quizás suene a algún grupo muy famoso y cursi. Ese apocalipsis que también se lleva por dentro, como la piedra y su rodar constante del que tan bien saben los condenados por los dioses. Quizás el crujido suene a lo que me falta, a eso a lo que no presto oído suficiente; quizás no escucho con atención y todo aquello que cae y se quiebra también habla; susurra, agoniza, muere. Quizás.

III

         ¿Aún escuchas el bajo retumbar atrás de todo este sin sentido? Ese bajo que es como el latir de un corazón submarino… que se oculta detrás del ruido de lo que se rompe y tiene las tonalidades de la destrucción. Melodía metálica de latas que se tuercen, y el bajo que es calmo, simétrico, profundo; va y viene con su palpitar cóncavo. ¿Oyes cómo ya queda poco? ¿Cómo todo se rompe en armonía? Lento, con el rumor del hielo. Una ruptura precede a otra, una caída anticipa con su rasgar y su rechinar a la caída próxima. Ese es el ruido que hacen las cosas cuando caen en la desaparición. Eso que escuchas es la canción de mi destrucción… y tú eres cóncava, sincopada, simétrica, casi inaudible.

          Pero sin ti, la música nunca sería.

III (a)

    Escribir sigue siendo una estupidez. Estar solo lo llena todo. Al menos en la soledad sí hay frutos: el error, la mierda, lo anodino de los esfuerzos. La música que quizás, ahora sí, pare del todo. Y seas tú mi silencio ruidoso; el desasosiego.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s