Una Serendipia y Una Perversión

En el siglo XVII, Gottfried Leibniz escribió que las coincidencias no existen. Construyó todo un sistema basado en la predestinación y en la posibilidad de que cada hecho, por pequeño que sea, afecta el transcurso de la vida y se hacer relevante para el futuro; como fichas de dominó que caerán siempre del mismo modo sin importar cuántas vertientes haya. Si conociéramos el futuro sabríamos que cada ínfimo acontecimiento, que cualquier encuentro fugaz con una persona sin importancia, son una premonición.

DOS MITADES DE MAR

don_quixote_1-237x300Yo tenía una tía que un día, cuando era niña, recogió una concha muy bonita en una playa del mar del norte. A millares de kilómetros de allí, más o menos por la misma época, un niño recogía una concha en una playa australiana.

Pasaron 20 años y el niño creció, vino a Inglaterra y se enamoró de mi tía, con la que se casó. Los años pasaron, tuvieron hijos y, por <<casualidad>>, un buen día guardando cosas y recuperando otras, encontraron las conchas de mar que ambos habían guardado desde que eran niños. Las dos conchas se parecían tanto, que las pusieron de lado y las confrontaron. Con sorpresa vieron que habían recogido dos mitades de una misma concha.

LANGELAAN, George. LOS HECHOS CONDENADOS. Enciclopedia Horizonte. ED. Plaza y Janés. 1972.

De todas las obsesiones que me acompañan, la relacionada con las desviaciones del comportamiento sexual es quizás la que ocupa más espacio de lectura y escritura. Valdría mejor decir que no sólo la desviación sexual, sino todo comportamiento que la sociedad considere fuera de la moral causa en mí una fascinación obsesiva. Fascinación enfocada no a la morbosidad llana, sino a la etiología o patogénesis de la desviación.

CASO 33 COPROLAGNIA/LESBIANISMO

Señorita X. de 26 años de edad. A los 6 años practicaba en sí mimissingp03sma el cunnilingus; después, hasta los 17, la masturbación solitaria en cada oportunidad. Desde entonces, el cunnilingus con diversas amigas, a veces adoptando el papel pasivo y otras el activo, terminando siempre con una eyaculación y, desde hace años, la coprolagnia: su mayor deleite consistía en lamer el ano de sus amantes femeninas y en beber su sangre menstrual. También le entusiasmaba que la azotaran en las nalgas desnudas.

La idea de llevar a cabo la coprolagnia en el cuerpo de un hombre le resultaba repulsiva. Sólo obtenía satisfacción en el cunnilingus practicado por un hombre cuando imaginaba que lo hacía una mujer. Le repugnaba la cópula con hombres.

Sus sueños eróticos eran siempre de naturaleza homosexual y se limitaban a un cunnilingus activo o pasivo. Además de los besos mutuos le encantaba que la mordiesen violentamente, de preferencia el lóbulo de la oreja hasta causar hinchazón o hacerla sangrar.

X. siempre tuvo inclinación por las ocupaciones masculinas y gustaba de encontrarse con hombres como uno más. Desde los 10 hasta los 15 años trabajó en la cervecería de un pariente, vestida cuando le era posible con pantalones y con un delantal de cuero. Era indulgente y de buen carácter, se sentía feliz en su condición homosexual. Fumaba y bebía cerveza. Laringe pequeña femenina, senos mal formados, pies y manos grandes.

VON KRAFFT-EBING, Richard. PSYCHOPATHIA SEXUALIS. Edición en español por Editorial La Máscara. 2000.

Ojalá lo hayan disfrutado.

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